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Gestión del talento

9 tipos de discriminación laboral y cómo evitarlos

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La discriminación laboral es todavía una asignatura pendiente de las empresas españolas. Si bien las situaciones discriminatorias se han reducido notablemente, muchos trabajadores siguen viviéndolas a diario. El género, la nacionalidad o la edad son algunos de los aspectos más atacados en esta mala práctica.

La discriminación laboral es casi tan antigua como el propio trabajo. Al tratarse de uno de los espacios de socialización más importantes que existen, cualquier aspecto que suponga un cambio o una diferencia más o menos significativa respecto al resto del grupo puede motivar una situación de discriminación en el trabajo.

Se trata de un problema que es objeto de una atención especial en las sociedades avanzadas, dado que su mera existencia plantea importantes obstáculos para la convivencia y el bienestar social. También resta atractivo a las empresas que amparan o, como mínimo, se muestran indiferentes ante este fenómeno.

Qué es la discriminación laboral

Por discriminación laboral se entiende la situación en la que un trabajador se ve perjudicado profesional, salarial o moralmente respecto a sus compañeros por motivos que no están directamente relacionados con su desempeño laboral.

Generalmente, la discriminación en el trabajo se origina cuando el trabajador afectado presenta alguna diferencia apreciable respecto al resto de la plantilla.

Estas diferencias pueden ser meramente físicas, como sucede con el género, el origen étnico o la incidencia de alguna enfermedad o incapacidad; o culturales, como la religión o la nacionalidad.

En cualquiera de los casos, los afectados sufren agravios como salarios más bajos, horarios abusivos, ataques personales, menores opciones de promoción profesional o menosprecios y exclusiones por parte de sus compañeros y/o jefes.

La importancia de atajar la discriminación laboral

La discriminación en el trabajo es un potente factor desestabilizador en las empresas que tiene a su vez un hondo impacto en la sociedad. Sucede que determinados tipos de discriminación son sobradamente conocidos por la mayoría de la población pero otros son tan sutiles o aparentemente menores que apenas suscitan atención. No obstante, cualquier empleado que se siente discriminado experimenta un considerable sufrimiento psicológico.

Los comportamientos discriminatorios pueden darse tanto a nivel individual y espontáneo (en ocasiones pueden producirse de manera inconsciente) como a nivel grupal y de manera premeditada (sin duda, los casos más graves).

Por ejemplo, un grupo de empleados puede discriminar a un nuevo compañero porque procede de otro país, dando rienda suelta a todo tipo de tópicos sobre esta circunstancia (esto es más habitual cuando el trabajador en cuestión presenta diferencias físicas, como sucede con los asiáticos o los africanos, por ejemplo).

En otras ocasiones, es la personalidad de la víctima la que propicia una situación de discriminación en el trabajo (timidez, falta de iniciativa, personalidad sumisa…).

Sea como fuere, estos trabajadores se ven sometidos a mayores niveles de estrés que sus compañeros y son más propensos por tanto a padecer trastornos como crisis nerviosas, insatisfacción personal o depresión. Todo ello puede afectar muy negativamente a la empresa, tanto a nivel de resultados (pérdida de productividad) como en su clima de trabajo.

Los principales tipos de discriminación

La discriminación laboral de la mujer es una de las más denunciadas en nuestro tiempo. Sin embargo existen otras tipologías que no suscitan tanta atención mediática a pesar de que muchas de ellas están fuertemente arraigadas en determinados ámbitos.

1. Nacionalidad u origen étnico

La nacionalidad no es un factor de discriminación per se, dado que muchos trabajadores extranjeros son vistos incluso con admiración por sus compañeros.

Más bien cabría hablar de discriminación laboral a determinados extranjeros, especialmente cuando el origen étnico de estos resulta más evidente. Es una situación que dificulta la integración de los profesionales que acaban de llegar al país e impide que la empresa se beneficie de la diversidad.

2. Género

Como ya hemos adelantado, la discriminación de la mujer en el trabajo acapara muchos titulares en la actualidad. Este fenómeno abarca situaciones como la conocida como brecha salarial de género, esto es, las diferencias salariales entre hombres y mujeres, o como el déficit de mujeres en puestos directivos.

La discriminación laboral de la mujer también puede producirse entre compañeros, como cuando se realizan comentarios sarcásticos o bromas de mal gusto sobre las supuestas capacidades de un género u otro.

3. Edad

La discriminación laboral por motivos de edad se observa en los dos extremos del mercado. Por un lado, los trabajadores más jóvenes pueden sufrir abusos en sus condiciones laborales (salarios más bajos, jornadas de trabajo más largas…) aprovechando su situación de vulnerabilidad económica. Por otro lado, los profesionales más veteranos pueden ser estigmatizados como personas anticuadas o sin las habilidades necesarias para afrontar los desafíos actuales.

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4. Maternidad

Es otro tipo de discriminación laboral de la mujer. Las empleadas que se quedan embarazadas pueden verse perjudicadas a la hora de optar a un ascenso o, incluso, retroceder algún puesto en el organigrama de la empresa. De igual modo, muchas mujeres todavía son interrogadas en las entrevistas de trabajo sobre si contemplan la maternidad a corto o medio plazo, arriesgándose a no ser escogidas en caso afirmativo.

5. Religión

Ya no es un factor de discriminación tan común como hace años pero determinadas muestras de religiosidad todavía pueden provocar situaciones complicadas en el trabajo. Aquí la discriminación suele plantearse de dos formas.

O bien los responsables de la contratación descartan al candidato por su religión o bien el resto de empleados lo someten a una marginación en la oficina. También pueden ponerse obstáculos para la práctica de ciertas costumbres religiosas.

6. Ideológica

Cuando un empleado tiene unas opiniones distintas a la de la mayoría de sus compañeros, es posible que se vea excluido del grupo o que el resto de trabajadores eviten o reduzcan al mínimo la interacción con esta persona.

A nivel corporativo, el profesional puede ser privado de oportunidades de promoción por no coincidir con la filosofía vital, política o económica de la dirección. Un ejemplo de ello sería cuando se perjudica a un trabajador por su condición de sindicalista.

7. Orientación sexual

A mediados del s. XX, la orientación sexual podía ser un factor de discriminación especialmente cruel en las empresas y en otros espacios de socialización.

Esta situación ha mejorado pero todavía perviven ciertos prejuicios contra colectivos homosexuales y transexuales; lo que lleva a verter comentarios injuriosos u ofensivos con los empleados que tengan estas orientaciones sexuales.

8. Estatus social

Pone el acento en la posición social de los trabajadores, promocionando a quienes se consideran más cercanos a la dirección y relegando a funciones menos ambiciosas a quienes proceden de sectores más humildes.

Tradicionalmente, determinadas compañías de gran tamaño ascendían únicamente a los puestos directivos a trabajadores formados en determinadas universidades (cuyos costes suponen una notable restricción económica).

9. Enfermedad o discapacidad

Nuevamente, un aspecto físico del trabajador es la excusa para discriminarlo en su entorno laboral. Esta discriminación obedece a un temor sobre el posible contagio de la enfermedad que padece el trabajador (sucedió en los ochenta y noventa con el sida).

En profesionales con alguna discapacidad, pueden ser vistos como menos aptos que otros trabajadores, perjudicando su empleabilidad o destinándolos a puestos menos relevantes.

Qué dice la ley sobre la discriminación laboral

La legislación española cuenta con diferentes leyes que se encargan de evitar o castigar la discriminación en el trabajo. La más importante, por su carácter general, es la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres; relacionada con la discriminación laboral de la mujer en España.

En el Título I de la citada Ley, se establecen las obligaciones de las empresas para evitar la discriminación en entornos laborales y se incluyen las consecuencias jurídicas de incumplirlas. Estas serían las principales conclusiones:

  • Definición del acoso y la discriminación: cuando una persona sufra comportamientos físicos o verbales que atenten contra su dignidad o que supongan un menoscabo de su valía profesional por motivos de género.
  • Acciones positivas: el artículo 11 del Título I obliga a las empresas a prevenir situaciones de discriminación con medidas proporcionadas y sin necesidad de que las personas afectadas lo soliciten expresamente. Por ejemplo, utilizar CV Ciego para garantizar la igualdad y objetividad del proceso de selección.
  • Nulidad de negocios jurídicos que discriminen: las resoluciones o decisiones jurídicas adoptadas por una empresa y que supongan una discriminación contra cualquier trabajador, pueden anularse cuando la estancia judicial competente constate esta situación.
  • Reparaciones e indemnizaciones: ligado a lo anterior, la empresa podrá verse obligada a reparar o indemnizar económicamente a la persona discriminada. También podrá enfrentarse a sanciones disuasorias para evitar nuevas conductas de este tipo en el futuro.

Cómo abordar la discriminación en el trabajo

Si, a pesar de la existencia de normas y de la mayor conciencia social al respecto, se producen situaciones discriminatorias en el trabajo, las empresas y sus diferentes departamentos deben servirse de un protocolo de actuación para estos casos. Estos serían los pasos básicos para abordar la discriminación en el trabajo.

  • Facilitar las denuncias: ser el protagonista de una situación de discriminación no es nada sencillo, hasta el punto de que muchas víctimas tienen miedo de denunciar estas malas conductas. La empresa debe facilitar las cosas creando un enlace permanente para estos casos. No tiene por qué ser un experto en discriminación laboral, sino simplemente un profesional que garantice la confidencialidad de la denuncia y promueva las acciones necesarias.
  • Comunicación fluida y segura: es positivo que las empresas mantengan abiertos canales de comunicación para atender a las personas que se sientan discriminadas en su puesto de trabajo. El portal del empleado de Bizneo HR es un buen recurso en este sentido, así como las encuestas de clima laboral. Esta última es ideal para detectar anomalías en el clima de la oficina, entre otras ventajas.
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