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Brand Ambassador | Cómo convertir a tus empleados en embajadores de marca

Brand Ambassador

El Brand Ambassador o embajador de marca es una persona de cierto prestigio en su sector y que actúa como contacto entre la empresa y diferentes públicos objetivos. Es una estrategia de marketing con muchos años a sus espaldas pero cuya vigencia sigue siendo indiscutible.

Los empleados son la base del éxito en cualquier organización empresarial. Constituyen la fuerza de trabajo y de su esfuerzo depende, en buena medida, que los proyectos se implementen de la mejor forma posible. Claro que sus contribuciones a los resultados de la empresa no tienen por qué acabar con las tareas realizadas durante la jornada laboral. Fuera de ella, un profesional puede convertirse en un Brand Ambassador.

La figura del Brand Ambassador o embajador de marca

El Brand Ambassador o embajador de marca es una persona que representa a la empresa en entornos ajenos a la misma. Por norma general, se trata de alguien relativamente conocido por el público objetivo al que quiere dirigirse la compañía y al que, por lo tanto, se le presupone la capacidad de influir en las decisiones de compra de la audiencia.

Tradicionalmente, la figura del Brand Ambassador ha estado asociada a personas famosas, que llegaban a un acuerdo con la compañía para actuar como su imagen en diferentes contextos, convirtiéndose una poderosa herramienta de marketing.

En los últimos años, sin embargo, hemos asistido a la consolidación de una novedosa tendencia en el ámbito de los Recursos Humanos: convertir a los trabajadores en embajadores de nuestra marca.

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Orígenes del Brand Ambassador

Tras la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo de los medios de comunicación de masas provocó un despegue igualmente meteórico de las estrategias publicitarias. La clase media de los países desarrollados comenzó a ganar poder adquisitivo y prácticamente todos los mercados se abrieron a múltiples competidores. Para destacar sobre el resto, las empresas deseaban vincular su nombre con el de los grandes ídolos mediáticos y fue así como surgió la figura del Brand Ambassador.

Con el paso del tiempo, el embajador de marca se ha ido desligando de su estricta vinculación con el ámbito publicitario. El Brand Ambassador actual no tiene por qué aparecer en televisión promocionando los servicios o productos de una determinada marca.

Más bien lleva a cabo una difusión mucho más sutil de las bondades de una empresa y, a diferencia de otras figuras actuales como la del influencer, mantiene su vinculación con la marca a largo plazo.

En el caso de los empleados convertidos en embajadores de sus respectivas marcas, su valor radica en su proximidad respecto al público objetivo y su propia experiencia en el seno de la empresa.

3 beneficios del embajador de marca

Disponer de un Brand Ambassador que cumpla su papel a la perfección puede traducirse en la mejora de diferentes parámetros comerciales de la empresa (ventas, grado de conocimiento de la marca, valoración de la misma, mejora de la imagen corporativa…).

1. Mayor difusión de los servicios de la empresa

Los embajadores de marca pueden difundir los servicios y/o productos de una empresa sin necesidad de recurrir a los canales publicitarios habituales.

Es habitual que el Brand Ambassador se deje ver en actos sociales organizados por la propia marca o exhibiendo algún logotipo y/o producto de la misma en otros eventos. Si se trata de una personalidad conocida por un público amplio, inevitablemente suscitará una atención que, de manera indirecta, dará a conocer la marca.

2. Mejora de la imagen de marca

Para disfrutar de esta ventaja, resulta esencial acertar en la elección del Brand Ambassador. No pocas veces, las marcas se han visto obligadas a cancelar los acuerdos que tenían con sus embajadores al caer estos en desgracia ante la opinión pública.

De igual modo, si se opta por utilizar a los empleados como embajadores de la marca, conviene insistir en la necesidad de que actúen de manera coherente con los principios de la empresa.

Cuando, efectivamente, el Brand Ambassador es una persona que goza del respeto e, incluso, de la admiración de parte del público, la imagen de la marca sale altamente reforzada. Por supuesto, vincularse con una persona que disfruta de semejante valoración pública no es algo que esté al alcance de cualquier compañía.

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3. Mayor cercanía respecto a los clientes

Esta es, sin duda, una de las principales ventajas de emplear a los trabajadores como embajadores de la marca. Al estar directamente en contacto con potenciales consumidores, cualquier comentario o valoración positiva que realicen sobre una empresa será tenida más en cuenta que el resto de mensajes publicitarios.

Aquí entran en juego la familiaridad y la identificación con el Brand Ambassador, que es visto como un consumidor más (y que está muy satisfecho de ser cliente de esa empresa en concreto). Sus opiniones en redes sociales, por ejemplo, pueden condicionar muchas decisiones de compra.

4 cualidades de un buen Brand Ambassador

Una vez que la empresa se ha decidido a convertir a sus empleados en embajadores de la marca, ¿qué criterios debe seguir para acertar en la selección de profesionales? Es evidente que no todos los trabajadores resultan idóneos para ejercer este rol (lo cual no implica que no sean profesionales en sus respectivos puestos).

Los departamentos de RR.HH pueden sistemas de evaluación de competencias para valorar las habilidades de los empleados. Podemos identificar a los mejores candidatos si reúnen cuatro cualidades clave:

1. Capacidad de influencia

El Brand Ambassador no puede ser simplemente un profesional eficiente o que se sienta muy vinculado con la empresa, también debe ser una persona carismática e influyente. Sus opiniones deben ser tomadas en consideración por la audiencia y su criterio ha de ser positivamente valorado.

Además, para que la estrategia tenga éxito resulta necesario que el empleado tenga cierta relación con el target objetivo, a fin de que su mensaje llegue al mayor número de potenciales consumidores posible.

2. Afinidad con los valores corporativos

Ya hemos hecho alguna referencia a este extremo con anterioridad. El embajador de marca es un representante permanente de la empresa y todo cuanto haga o diga puede influir para bien o para mal en la valoración de la compañía.

Consecuentemente, no puede haber una disociación entre los valores de la empresa y los del embajador. En caso de incongruencia o si se percibe cierta impostura en el discurso, sus mensajes perderán mucha credibilidad.

3. Generar confianza en la audiencia

Ahondando en lo expuesto en el apartado anterior, el Brand Ambassador ha de generar confianza entre quienes interactúan con él. Lo ideal es que sea capaz de suscitar una conexión emocional con la audiencia, bien porque comparte sus necesidades y/o preferencias, bien porque sus mensajes resultan creíbles y aportan valor a la comunidad en cuestión.

Se trata de una cualidad que los embajadores de marca comparten con los community managers.

4. Colaboración con otros agentes relacionados con el negocio

La conexión directa con los clientes no es la única vía de los embajadores de marca para mejorar el posicionamiento de la empresa en el mercado. Estos profesionales también pueden interactuar con proveedores, colaboradores o antiguos trabajadores.

Si ejercen como embajadores de marca ante estos agentes, pueden crear una auténtica red de influencia en favor de la marca (puesto que estos actores podrán trasladar sus mensajes a una audiencia más amplia y variada).

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Perfiles que ya son embajadores de marca

El potencial de los mejores profesionales como embajadores de marca es notable pero, ¿cómo conseguimos situarlos en una buena posición para que ejerzan su influencia sobre el mercado? Podemos probar con cualquiera de los siguientes perfiles:

  • Una gran presencia en redes sociales: un trabajador que cuente con un gran número de contactos o seguidores en las redes sociales puede ser un embajador de marca inmejorable. Como esta amplia red ya se ha creado, podrá hacer circular los mensajes pertinentes sin causar tanta sorpresa entre sus contactos.
  • Dominio de Youtube y otros canales de comunicación: junto con las redes sociales, las plataformas de difusión de contenidos audiovisuales son un auténtico filón para ejercer las funciones de un Brand Ambassador. El canal más popular es Youtube, que cuenta con su propio especialista, el youtuber.
  • Perfiles comerciales y con habilidades sociales: no todos los empleados tienen la misma facilidad para vender o para hablar en público. Por consiguiente, conviene escoger a aquellos que hayan probado su locuacidad en exposiciones, congresos o cualquier otro evento. Precisamente, estos espacios son muy recomendables para que desarrollen su función como embajadores de la marca.
  • Autoridad en un campo concreto: un perfil menos habitual pero que también puede ser de gran utilidad en ciertos contextos es el del empleado que es un auténtico experto en un campo concreto, como el derecho mercantil, las nuevas tecnologías o la contabilidad. Su prestigio en ese ámbito alcanzará también a la marca.

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