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7 roles de un equipo de trabajo clave para tu productividad

roles equipo empresarial

Los equipos de trabajo están formados por distintos tipos de roles y perfiles profesionales (y personales). Todos ellos imprescindibles para la correcta ejecución de tareas.

Si bien el trabajador concebido como una única entidad es clave para los resultados de negocio, todavía lo es más en el marco de un equipo de trabajo con el que se integre adecuadamente. Un punto que también debe valorarse en las entrevistas y que resulta fundamental en el día a día.

Actualmente se tienden a crear grupos específicos en los que la cooperación de las personas que forman parte de ellos es primordial. Sin embargo, para que esto sea posible no podemos perder de vista los diferentes roles del grupo de trabajo. Algo que tiene que ver con el perfil profesional pero también con la personalidad de cada integrante.

La importancia de las personas en el equipo de trabajo

Formar equipos de trabajo permite a las empresas unir las aptitudes y la fuerza de varias personas con perfiles diferentes. Algo que deriva en una consecución de objetivos más rápida y en un incremento de la productividad.

Cada uno de esos individuos, por sí mismos, aportarán ideas distintas. Pero lo realmente interesante en un equipo de trabajo será la cohesión y el compañerismo; un factor que incide directamente en el rendimiento de sus miembros.

Como en cualquier otro colectivo, los grupos de trabajo deberán regirse por unas normas bien definidas y establecer la figura de un líder que dirija los procesos. Pero no es el único perfil imprescindible para los resultados de negocio.

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3 tipos de roles en un equipo de trabajo

Los equipos de trabajo están compuestos por personas muy diferentes. Tienen características, actitudes y aptitudes que les definen y que pueden ser muy dispares pero que al unirse marcan la diferencia.

La Real Academia Española de la Lengua define el rol como: “el papel o la función que desempeña alguien”. Conocer los tipos de roles con los que contamos en la empresa es necesario para formar los equipos de trabajo, pero también para saber motivar a cada trabajador, para segmentarles adecuadamente y evitar la fuga de talento.

Podemos dividir los roles de un equipo de trabajo en tres grandes grupos:

Roles de equipo de acción

Son papeles destinados personas proactivas. En concreto, enmarcaríamos 3 roles bien definidos: el impulsor, el implementador y el finalizador.

  • El primero es el que motiva a los demás compañeros del grupo para avanzar en el trabajo y no desistir ante los contratiempos que se produzcan en los proyectos. Se caracteriza por su valor e iniciativa en la toma de decisiones y en la resolución de problemas.
  • El implementador es el ejecutor. Es decir, es la persona capaz de poner en práctica las ideas acordadas por el grupo. Disciplinado, eficaz y a veces intolerante a los cambios, son las características que mejor le definen.
  • Por último, encontramos al finalizador. Perfeccionista y minucioso, su función es asegurarse de que se cumplen los objetivos al 100% y en los periodos de tiempo marcados.

Roles de equipo sociales

Son aquellos definidos por sus características personales, es decir, por su carácter y por cómo esto motiva de una manera muy concreta la resolución de conflictos. En los roles sociales encontraríamos a: el investigador, el cohesionador y el coordinador.

  • El investigador es aquel que busca todas las opciones posibles antes de empezar a analizar las soluciones. Es sociable y colaborativo.
  • El cohesionador es fundamental en todo equipo de trabajo porque es quien mediará en caso de que se produzca algún conflicto. Es el perfil de personas pacíficas y tranquilas.
  • El coordinador se caracteriza por su tolerancia. Además, escucha a todos los participantes sin ningún tipo de prejuicio y organiza las ideas para lograr los objetivos finales.

Roles de equipo mentales

Son los que están orientados a la búsqueda de ideas. Existen tres tipos de roles mentales: el especialista, el evaluador y el cerebro.

  • El especialista aporta conocimiento específico sobre el tema tratado.
  • El evaluador es el que, antes de plantear cualquier solución, estudia minuciosamente las ventajas y los inconvenientes. En ese momento proporciona los instrumentos necesarios para que el cumplimiento de los objetivos se realice de forma óptima.
  • Por último, el cerebro es el encargado de resolver las situaciones más complicadas, aquellas que parece que no tienen solución. Se caracteriza por su creatividad, pero le cuesta comunicarse con los que le rodean. 

7 roles de un equipo de trabajo productivo

Una buena idea puede convertirse en un auténtico fracaso si las personas que tienen que ponerlas en práctica cometen errores fruto de su dejadez, falta de motivación, etcétera. Por eso es importante saber con qué roles contamos en nuestros grupos de trabajo. De esta manera podremos adaptar la estrategia para que sea lo más eficaz posible.

¿Qué es un rol? Son las conductas específicas que se esperan de cada persona, en función de los rasgos que definen su personalidad. Su manera de comportarse determinará qué rol le define mejor. Los expertos señalan que hay siete roles esenciales en un equipo de trabajo:

roles de un grupo de trabajo

El líder del grupo de trabajo

El líder es uno de los roles imprescindibles del grupo de trabajo de cualquier empresa. Este rol de jefe de equipo lo desempeñan personas responsables, disciplinadas y con un amplio bagaje profesional en la entidad (o, en su defecto, con una amplia experiencia en una compañía similar).

Su labor fundamental es coordinar el trabajo individual y grupal. Además, debe saber escuchar y motivar al resto de perfiles. De él depende, en gran parte, todo el engranaje porque es el que dirige al grupo.

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El coordinador

Es la persona que descarga de trabajo al líder ya que, cuando el jefe de equipo no puede abarcar todas las tareas, las asume el coordinador. Es otro de los referentes para el resto de roles de un equipo de trabajo.

Al igual que el líder, es necesario que sea alguien capaz de estimular a los demás y al que le apasione su trabajo. Además, sus actitudes deben generar confianza y seguridad. En realidad, este puesto es, junto con el anterior, el primer eslabón para definir los objetivos, tomar decisiones y establecer plazos. Un rol muy organizativo.

El creativo del grupo de trabajo

El punto fuerte de este rol es su capacidad para proponer ideas nuevas y originales que implementen nuevas acciones o que resuelvan problemas existentes en el desempeño de la actividad empresarial. 

Son personas flexibles, que se adaptan bien a los cambios y que encajan correctamente las críticas. No obstante, suelen ser introvertidas por lo que es conveniente pedirles reportes semanales para que puedan expresarse y no se pierdan ninguna de sus propuestas.

El investigador

Su mayor arma es la lógica. Su capacidad para analizar las situaciones a través de estudios, estadísticas, etcétera, es extraordinaria. Por eso es un rol muy necesario en la detección de deficiencias y en los controles de calidad.

Su debilidad tiene que ver con las dificultades que suele presentar para relacionarse. Prefiere trabajar solo y le cuesta participar en tareas de equipo. Su manera de expresarse, en ocasiones, resulta demasiado crítica por lo que puede desmotivar a sus compañeros y ralentizar la obtención de los objetivos.

El motivador del grupo de trabajo

Es la persona capaz de apoyar a cada uno de los miembros del equipo de manera individual y unir a todos los integrantes para que se sientan parte indispensable del grupo de trabajo.

Las características que mejor definen su carácter son la diplomacia, la justicia y la delicadeza con la que mide sus palabras para no herir a ningún individuo que forma parte del colectivo. También su empuje.

Es cierto que en muchas ocasiones este rol lo pone en práctica el líder o el coordinador, pero en otras, se cuenta con él como un perfil independiente.

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El especialista

Tiene un conocimiento y una experiencia muy específica sobre el proyecto en el que trabaja el equipo de trabajo. Su capacidad de concentración y su disciplina son sus puntos fuertes. ¿El mayor problema de este tipo de rol? Fuera de su especialidad se encuentra perdido, frustrado y desmotivado. 

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Al igual que sucedía con el rol de “El creativo”, el especialista maneja tanta información que puede generar en el resto de compañeros un rechazo por su complejidad y el abuso de tecnicismos o datos irrelevantes. No obstante, es necesario contar con una persona “que controle”.

El rematador

Es el perfil encargado de hacer un seguimiento sobre cuáles eran las tareas diseñadas, en qué proceso están y cuándo las acabará el equipo de trabajo. En definitiva, comprueba cómo se está llevando a cabo todo el proceso para vigilar que no falla nada.

Su trabajo es minucioso y requiere tranquilidad para hacerlo efectivo. Sin él no se terminarían las tareas y el resto de roles no tendrían cabida. Son personas perfeccionistas, que se auto-exigen mucho y a las que le cuesta esfuerzo delegar tareas.

Los roles tóxicos en un equipo de trabajo

Hemos visto que los equipos de trabajo los componen personas muy variopintas por lo que no siempre resulta sencilloque todo funcione correctamente desde el principio. Todo proceso necesita un tiempo de adaptación. Más aún si el componente humano es el predominante.

Un verdadero grupo de trabajo es aquel en el que las personas tienen unos objetivos comunes dentro de una entidad y desempeñan sus roles para ser eficientes. Los equipos no funcionan nada más constituirse, necesitan un proceso de engranaje y puesta en marcha.

Las relaciones interpersonales o las decepciones con los responsables del equipo o de la empresa puede provocar que un equipo que, a priori, tenía todos los ingredientes necesarios para funcionar, no lo haga. ¿Por qué? Por actitudes de disconformidad o negatividad que si se prolongan en el tiempo constituyen un rol en sí.

Estas personas rompen la cohesión del grupo, disminuyen su productividad y generan malestar. Son los conocidos como roles tóxicos. Los más habituales son:

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Rol dominante en el equipo de trabajo

Estas personas se caracterizan por su ansia de protagonismo y su autoritarismo ante cualquier situación a la que se enfrentan. Además, suelen expresar sus opiniones sobre temas que no controlan por lo que dirigen iniciativas erradas que provocan la frustración de sus compañeros.

Como todo comportamiento, es posible reconducirlo. Para ello, hay que potenciar su toma de decisiones en los asuntos para los que están realmente preparados y mostrarles el reconocimiento en esas áreas que controlan. A veces su mayor problema es una autoestima baja.

Rol obstructor en el equipo de trabajo

El rol del obstructor es un perfil muy tóxico en un equipo de trabajo porque prolonga innecesariamente la toma de decisiones, perdiendo el tiempo en aspectos que no son relevantes. Esto desvía la atención y eterniza la consecución de objetivos.

Son personas a las que les cuesta asumir responsabilidades y asumir errores. Por eso ante cualquier fracaso culpan a los demás y no son claros en sus informaciones.

Para que no obstaculice el trabajo de los demás lo ideal es que, a este tipo de individuos, se les den unas directrices muy concretas de las tareas que se quieren obtener de ellos, con una planificación marcada y con documentación por escrito en la que queden claras todas las acciones y decisiones tomadas por el grupo.

Rol parasitario

Es el típico de los perfiles pasivos que al mostrarse apático y desganado, desmotiva a todo aquel que tiene alrededor. El problema, en este caso, no es lo que dice sino lo que no hace. Huye del compromiso y de las tareas laboriosas. Tampoco quiere asumir responsabilidades y no le preocupa la repercusión que pueden tener sus comportamientos en el resto de compañeros.

Lo ideal es que personas con este tipo de perfil no formen parte del grupo de trabajo. En algunos casos se pueden reconducir, pero no siempre es así. De hecho, dedican buena parte de su jornada laboral a navegar por Internet, visitar redes sociales, etcétera. Está predispuesto al absentismo laboral –no acudir al puesto de trabajo con cualquier excusa– y también al presentismo laboral.

Si quieres saber más sobre el absentismo laboral no te pierdas nuestra guía descargable. Y acaba con él.

Rol crítico en el equipo de trabajo

Buscan los errores de los demás, cuestionan todas las ideas y, en muchas ocasiones, se atribuyen méritos que no son suyos para destacar sobre el resto. La envidia y ponerse a la defensiva, son sus actitudes predominantes.

El jefe de equipo debe hacerles sentir parte del grupo, es decir, que perciban que se les valora y escucha. No obstante, debe explicarles, sin ningún tipo de reparo, que no todas sus propuestas pueden llevarse a cabo.

Consideraciones para elegir el equipo de trabajo

Gestionar de manera adecuada los equipos de trabajo es esencial para que el engranaje de la empresa funcione correctamente. Para eso todos los miembros deben conocer cuáles son sus tareas, sus objetivos y sus plazos de entrega. ¿Cuáles son las claves para que el equipo de trabajo sea un éxito?

  • Los miembros del grupo tienen que saber y querer trabajar en equipo, dejando a un lado sus deseos individuales.
  • La empresa debe invertir en aspectos fundamentales como facilitar la formación de sus empleados y tecnología adecuada, que les permita ejecutar el trabajo con la mayor calidad y rapidez posible.
  • El responsable debe saber identificar las debilidades y fortalezas de cada uno de los miembros. De esta manera se optimizará el trabajo.
  • Crear un buen ambiente dentro del grupo para que la motivación no descienda. El líder, como cara visible, debe tratar a los demás con humildad y buenas actitudes. Tratar con respeto y agradecer la implicación y el esfuerzo de los empleados regularmente permite generar un buen clima y obtener los resultados deseados.
  • Fijar las normas, los objetivos y el respeto a la jerarquía desde el principio.
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El tamaño del grupo de trabajo

Elegir el tamaño adecuado para formar los grupos de trabajo es, también, sustancial para lograr los objetivos empresariales. Trabajar en grupos pequeños resulta más productivo porque el ser humano tiende a relajarse cuando comparte funciones con muchas personas.

Piensa que si él no hace su parte como debería, alguien suplirá sus carencias. En cambio, cuando el grupo es pequeño las personas se exigen más porque tienen que dar lo máximo si quieren triunfar. Esta es la teoría, pero ¿cuántas personas deben formar el grupo ideal? Se estima que debe estar entre cinco y seis integrantes.

Al ser grupos pequeños, es primordial buscar el equilibrio en la selección de los perfiles que lo integren. Es decir, el equipo debe estar integrado por diferentes roles que se complementen, no por varios iguales que dificulten los procesos.

Por lo tanto, deben conformarlo uno o varios roles sociales, uno o varios de acción y uno o varios mentales. ¿Por qué? Si faltan personas de acción se complica la finalización de los procesos, si no hay individuos con un rol social empeoraría la unión del equipo y, si prescindiéramos del perfil mental empeorarían la calidad de los resultados porque escasearían las ideas.

5 ventajas de formar equipos de trabajo cohesionados

Contar con varios roles en un equipo de trabajo ofrece múltiples ventajas a las empresas. Recabamos algunas de las más interesantes:

  • Nacimiento de una mayor número de ideas: la unión de varias personas fomenta el surgimiento de un mayor volumen de ideas creativas, que ayudan a la resolución de problemas y a la creación de nuevos proyectos.
  • Mejores decisiones: favorecer la actitud participativa de los trabajadores dentro del grupo de trabajo genera que la calidad de las decisiones sea mayor. Tener en cuenta las diversas perspectivas de todos los miembros del grupo hace que se valoren los pros y los contras, de una manera más efectiva, antes de adoptar una solución.
  • Aumenta el grado de compromiso y de motivación: al tener en cuenta las ideas de los miembros del equipo, estos se sienten parte activa de la empresa y aumenta su compromiso con los objetivos marcados. Además, crece su motivación laboral porque los responsables de la empresa les tienen en cuenta.
  • Crece la productividad: al aumentar la motivación de los empleados, se incrementa también su productividad. Son capaces de aportar ideas sin miedo a equivocarse, pero además, tienen la capacidad de planificar y dirigir la estrategia. Esto les hace sentirse valorados dentro del grupo de trabajo y esforzarse al máximo para la consecución de los objetivos marcados.  
  • Facilita el aprendizaje de los empleados y mejora la comunicación: promover la cooperación entre los trabajadores, a través de los grupos de trabajo, es positivo porque las aportaciones de unos y otros favorece su desarrollo profesional. El conocimiento de los demás compañeros genera unas habilidades que pueden ser aplicadas para la resolución de conflictos futuros o para el nacimiento de nuevas ideas.
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Cómo detectar problemas en el equipo de trabajo

Por desgracia, y precisamente por los roles tóxicos, no siempre es posible tener un equipo cohesionado cuyos miembros se encuentren satisfechos. Pero podemos detectar los problemas para frenarlos a tiempo si contamos con los recursos adecuados. Por ejemplo, es posible encontrar anomalías pasando regularmente encuestas a los empleados e, incluso, valiéndonos de evaluaciones del desempeño.

Estas últimas nos servirán para detectar, entre otros, “picos” en la productividad. El primer paso para investigar qué está pasando. Además y si contamos con un sistema que nos permita automatizarlas como el software de evaluaciones de desempeño desarrollado por Bizneo HR podremos analizar los datos con mayor profundidad y generar analíticas.

Respecto a las encuestas de clima laboral, pasarlas con un software específico evitará sesgos y permitirá a los trabajadores responder de una manera más tranquila. Sobre todo si tenemos en cuenta que los problemas pueden estar relacionados con otros miembros del equipo que, probablemente, trabajen codo con codo con la persona que está contestando la encuesta.

software de encuestas de clima laboral

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