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Halloween 2019: 7 situaciones laborales que dan mucho miedo

miedo al trabajo

Existen siete situaciones laborales que dan mucho más miedo que cualquier monstruo de Halloween. ¿Quieres saber cuáles son?

Halloween ha llegado. Y con ella los muertos vivientes, las momias, las brujas y los monstruos. Una celebración que cada vez cuenta con más adeptos en nuestro país y que despierta nuestros miedos más temidos. Sin embargo, existen algunas cuestiones en el trabajo que infunden más terror que esta fiesta. Unas situaciones que Bizneo HR ha recopilado con motivo de esta sonada fiesta.

Relaciones tóxicas con los compañeros

Uno de los problemas más temidos en el ámbito laboral son las relaciones tóxicas con los compañeros de trabajo. Se trata de una cuestión que incide directamente sobre el clima laboral y que puede acabar afectando a la productividad. Por desgracia, según un estudio realizado en Harvard Business School se calcula que en torno al 5% de los trabajadores tiene actitudes tóxicas.

En el lado opuesto de la balanza encontramos que trabajar con amigos genera todo lo contrario: incrementa el rendimiento hasta un 12% y favorece la consecución de objetivos de negocio.

Precisamente porque ayuda a generar un sentimiento de pertenencia de equipo, refuerza los vínculos, incrementa el compromiso del trabajador con la compañía y otras ventajas que revelaba el último informe de Bizneo HR. Pero, ¿cuáles son esos roles tóxicos que deberían darnos más miedo que Halloween?

7 compañeros de trabajo tóxicos que dan más miedo que Halloween

  • El Protagonista: siempre quiere ser el centro de atención, se adueña de las conversaciones imponiendo su opinión y desprecia o infravalora la de los demás. Cuando no lo consigue, puede llegar a insistir tanto que crea situaciones incómodas.
  • El cotilla: lo pregunta todo, se mete en las conversaciones, necesita conocer todos los datos, planes, tareas, proyectos. El problema surge cuando actúa como espía e informa a su superior para perjudicar a los demás. Algo que acaba derivando en problemas en los equipos de trabajo.
  • El tardón: llega tarde al trabajo, es despreocupado, se retrasa con las entregas, se le olvidan reuniones. Una irresponsabilidad que afecta a los demás trabajadores de la plantilla y a los objetivos de negocio en general
  • El vago: apuesta por la ley del mínimo esfuerzo, retrasa el trabajo en grupo, y hace gala de su desidia sin tapujos. Trabajar de manera poco eficiente es una actitud muy tóxica para los demás compañeros.
  • El amargado: siempre está enfadado, le cuesta saludar, sonreír, tener una conversación agradable. Este tipo de perfil puede tener problemas para trabajar en grupo e incluso convertirse en una auténtica ametralladora de críticas infundadas. Un verdadero quebradero de cabeza para la plantilla. En algunas ocasiones se trata de trabajadores que experimentan el conocido como síndrome de Burn Out, cuya actitud puede acabar siendo terroríficamente contagiosa.
  • El insatisfecho: siempre lleva la contraria, nunca está de acuerdo con las opiniones de los demás, con las decisiones de sus superiores. Es realmente difícil trabajar con él y llegar a un punto en común.
  • El competitivo: se adueña de las ideas de los demás, de los méritos, trabajos o proyectos hechos en común los toma como si solo fuesen suyos. Cualquier oportunidad es buena para hacerse valer ante los superiores, aunque sea pisoteando a sus compañeros.

Frustración laboral

La frustración de los trabajadores es otro de los grandes temores de las empresas. Esta puede ser fruto de la ausencia de planes de crecimiento dentro de la empresa, la falta de formación, la ejecución de tareas repetitivas, la falta de adecuación al puesto de trabajo, e incluso la imposibilidad de conciliar vida familiar y laboral. 

En cualquier caso, la falta de proyección en general resulta clave; tanto, que el 75% de los trabajadores que no consiguen el ascenso, acaban renunciando a su trabajo, según Wharton (Universidad de Pensilvania).

Falta de reconocimiento laboral 

Cualquier empresa debe disponer de fórmulas y estrategias para retener el talento. Una de las formas más efectivas es el reconocimiento del trabajo bien hecho.

Un reconocimiento que puede plasmarse en incrementos salariales y beneficios laborales pero que debe conseguir que el empleado se sienta apreciado y considerado. Valorar a los trabajadores, premiar sus buenas acciones, sus ideas, etcétera, resulta fundamental.

En cambio, una falta de reconocimiento puede provocar desmotivación, ansiedad y estrés. Unos problemas que disminuirán la productividad y generarán conflictos en la plantilla.

Por desgracia, hasta el 40% de los empleados no se sienten apreciados ni valorados por su empresa según Edenred. Una cuestión que deriva en una falta de compromiso con los objetivos de la empresa y que afecta profundamente al rendimiento. A su vez, el 77% de los trabajadores afirma que se implicarían más en su trabajo si se reconocieran sus logros.

Falta de motivación laboral

La falta de motivación laboral tampoco se queda atrás. Una cuestión que, de nuevo, entronca directamente con la ausencia de proyección profesional del trabajador, un mal clima laboral, la ejecución de tareas repetitivas, etcétera. Este terrible problema, desgraciadamente, afecta a casi 4 de cada 10 trabajadores.

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¿Qué causas provocan la desmotivación laboral? 

  • Proyectos inexistentes o insatisfactorios: cuando no existe una meta u objetivo claro, o si este no motiva ni ilusiona al trabajador, ni explota sus capacidades.
  • Realizar siempre el mismo trabajo: caer en la rutina, realizar tareas repetitivas y similares es otro de los grandes enemigos de la motivación laboral.
  • Sueldo bajo o estancado, sin subidas recientes: uno de los elementos clave para motivar a los trabajadores y animarles a que sigan superándose son los incentivos económicos. La ausencia de ellos puede provocar todo lo contrario.
  • Mala comunicación/relación con compañeros y jefes: el problema se agrava cuando los trabajadores carecen de los canales adecuados para hacerse escuchar y plantear sus ideas, preocupaciones, etcétera.
  • Filosofía corporativa contraria a los principios del trabajador: la adecuación del trabajador a la cultura organizacional de la compañía es fundamental. Se trata de un elemento básico a la hora de generar sentimiento de pertenencia, alcanzar los objetivos fijados, etcétera.
  • Enfermedades: la empresa no puede obviar que tras la falta de motivación se encuentre un problema de salud. Estamos hablando de enfermedades que influyen en la energía, la predisposición e incluso de patologías graves como la depresión, la ansiedad y otros.

La ansiedad en el trabajo

La ansiedad en el trabajo es otro de los problemas más temidos en el ámbito laboral. Este tipo de trastornos suponen un 30% de las pérdidas económicas de las organizaciones. Y puede conllevar incluso consecuencias físicas y psicológicas graves. Entre las causas de la ansiedad laboral encontramos: 

  • Exigencia laboral excesivamente alta (interna o externa).
  • Horarios demasiado estrictos y poco flexibles.
  • Indefinición de roles.
  • Tareas poco claras, confusas o incoherentes.
  • Una inadecuada carga de trabajo (tanto la infracarga como la sobrecarga)
  • Mobbing o acoso laboral.
  • Miedo a cometer errores y a perder el trabajo
  • Mala relación con jefes o compañeros
  • Inadecuadas políticas de seguridad y salud.

Mobbing o Acoso laboral

El mobbing o acoso laboral puede llegar a causar serios problemas psicológicos y físicos en las personas que lo sufren. 

Una violencia injustificada que termina por abatir y consumir emocionalmente a la víctima

¿Qué tipos de violencia se consideran acoso laboral?

  • Insultos
  • Humillaciones
  • Aislamiento respecto a compañeros o grupos de trabajo (hacer el vacío)
  • Horarios abusivos
  • Negar vacaciones
  • Rumores falsos que buscan dañar la imagen de la persona
  • Acoso físico/agresiones sexuales

¿Cuáles son sus consecuencias?

Físicas

  • Problemas respiratorios
  • Problemas de sueño
  • Alteraciones del apetito, del deseo sexual o de la energía 
  • Problemas gastrointestinales
  • Trastornos cardiovasculares (hipertensión, arritmias, dolores en el pecho)
  • Dolores en articulaciones

Psicológicas

  • Nerviosismo
  • Problemas de atención y memoria
  • Tristeza, impotencia, llanto frecuente
  • Rechazo al lugar de trabajo, ansiedad, apatía o incluso depresión o trastornos prostraumático

Un estudio de la Asociación contra el Acoso Psicológico y Moral en el Trabajo, con datos de 2017, concluye que en España un 15% de los trabajadores sufría mobbing en su entorno laboral. 

Estrés laboral

El estrés laboral puede provocar un colapso físico y mental que no solo perjudique a la consecución de objetivos, sino que afecte a la vida personal del empleado, dañando su salud y relaciones personales. Lo que más miedo da es que casi 4 de cada 10 trabajadores (38%) lo padece; y que los españoles realizan más de 519.200 búsquedas anuales en Google relacionadas con el término que estamos explicando.

Sus consecuencias son devastadoras: provoca un 60% del absentismo, y supone un coste anual para las empresas españoles de 136 millones de euros. Además, un 20% de trabajadores cambian de trabajo como consecuencia del estrés laboral. Una realidad de la que son conscientes las empresas: hasta el 64% considera que el estrés es el principal riesgo para la salud de su plantilla.

Consecuencias del estrés laboral

Miedo al trabajo, síntomas y consecuencias

Cuando todas estas situaciones se mantienen en el tiempo tiempo y suponen una experiencia traumática para el trabajador, este puede acabar desarrollando ergofobia. En román paladín: miedo al trabajo. La clave es identificarlo a tiempo.

5 síntomas del miedo al trabajo

  1. Soledad y vacío: aislamiento autoimpuesto y falta de energía.
  2. Imposibilidad de desconectar: el trabajador está irritado fuera del horario laboral, malhumorado, cansado y evita cualquier plan o relación social. No desconecta de lo que le da miedo: el trabajo.
  3. Cansancio excesivo al principio de la semana e imposibilidad de disfrutar del tiempo libre. El domingo se convierte en el peor día de la semana, puesto que es el preludio al trabajo.
  4. Frustración hacia clientes o subordinados: el empleado descarga su malestar y tensión con sus subordinados o con los clientes para hacer ver que está descontento con la situación corporativa.
  5. Mala relación con sus compañeros

Consecuencias del miedo al trabajo

Reducción del rendimiento laboral

La reducción del rendimiento laboral es la consecuencia más inmediata del miedo al trabajo. Si la persona tiene miedo de ir a trabajar sus tasas de absentismo aumentarán, afectará a su productividad, a su compromiso con la empresa, a las relaciones con el resto de compañeros, etcétera. 

Que la situación afecte a su vida personal

El miedo al trabajo genera tristeza y ansiedad. Dos sentimientos que pueden acabar sumiendo a quien lo padece en una depresión. Por supuesto, esta afectará a otros ámbitos más allá del laboral.  

Es fundamental que la empresa tenga la capacidad de prever estas situaciones y ayude a su plantilla. Implementar canales de comunicación será clave (de hecho solo el 2% de los trabajadores informa a sus mánagers de sus problemas). 

Cómo detectar la ergofobia o miedo al trabajo

Si bien no es fácil detectar la ergofobia y a pesar de que en ella influyen múltiples factores, existen algunas frases reveladoras.

  • Tengo miedo al trabajo "porque no estoy preparado para el puesto".
  • Miedo al trabajo "porque mis compañeros son mejores que yo".
  • Tengo miedo al trabajo "porque no voy a saber hablar en público".
  • Miedo al trabajo "porque no voy a llegar al objetivo".
  • Me da miedo el trabajo "porque creo que me van a despedir".


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