Inicio  ›  Gestión del talento  ›  Qué es el efecto Galatea y cómo afecta al trabajo
Gestión del talento

Qué es el efecto Galatea y cómo afecta al trabajo

El efecto Galatea

El efecto Galatea proviene de un mito griego clásico que ilustra a la perfección cómo la fe en nuestras propias capacidades se puede convertir en una poderosa herramienta de motivación para alcanzar nuevas metas

Nacido a partir del mito griego de Pigmalión y Galatea, el efecto Galatea es un factor cognitivo que permite alcanzar un resultado determinado. Siguiendo la leyenda, el efecto Galatea plantea la hipótesis de que, cuanto más nos autoconvenzamos de que tenemos la capacidad necesaria para alcanzar un objetivo, más probabilidades tenemos de cumplirlo.

Por lo tanto, de lo que se trata es de creer en nosotros mismos como primer paso para emprender un camino exitoso hacia nuevos horizontes, en este caso, profesionales. Lo más interesante, es que el efecto Galatea no solo tiene efecto en nuestro interior, sino que cambia la forma en la que el entorno nos percibe.

Qué es el efecto Galatea

Se conoce como efecto Galatea a la capacidad que tenemos nosotros, como individuos, de creer en nuestras habilidades para, de esta forma, multiplicar las probabilidades de alcanzar un determinado objetivo.

En otras palabras, el efecto Galatea defiende que nuestra autoestima determina en gran medida las capacidades que podamos explotar.

Además de generar un cambio en el interior del individuo, el efecto Galatea tiene, sin duda, un componente social pues nuestra propia percepción se refleja en cómo nos percibirá el entorno. Por lo tanto, si el individuo cree que es capaz de conseguir un deseado ascenso, los compañeros empezarán a sentir que dicha persona tiene las capacidades y aptitudes necesarias para hacer frente al desafío.

Tanto es así, que muchos deportistas de élite trabajan con el efecto Galatea antes de las grandes competiciones, visualizandose a sí mismos como flamantes campeones tras terminar la prueba.

El mito de Galatea y Pigmalión

La leyenda de la que toma nombre este curioso efecto tiene lugar varios siglos atrás cuando Pigmalión, rey de Creta, pasó un largo tiempo buscando sin descanso a la mujer perfecta, aquella que encajara en los cánones establecidos por el monarca como la definición de belleza. Como no la encontraba, Pigmalión decidió no casarse y dedicar todo su amor y esmero a la creación y cuidado de hermosas estatuas.

Como ninguna mujer era digna de su atención, la soledad comenzó a pesar sobre el rey, que decidió esculpir la mujer de sus sueños en marfil.

Cuando terminó con su tarea, bautizó a la escultura como Galatea e, instantáneamente, se enamoró de su perfección, tanto, que soñaba que aquella mujer cobraba vida.

Así, durante una de las grandes celebraciones que se daban en la isla en honor a la diosa Venus, Pigmalión le envió una petición a la divinidad. El rey deseó con todas sus fuerzas que Galatea cobrara vida. La súplica pareció no surtir efecto hasta que Pigmalión regresó a casa y besó, como cada noche a la estatua. Entonces, su amada no era de marfil sino cálida y llena de vida como una mujer de carne y hueso.

Beneficios del efecto Galatea en la empresa

Como en otras disciplinas, los Recursos Humanos se valen de la sabiduría de distintos campos para mejorar la propia materia. El efecto Galatea es un buen ejemplo de esto pues, se utiliza la mitología griega para mejorar el índice de consecución de metas.

Aunque parezca mentira, la productividad puede depender enormemente de la imagen que el empleado proyecte hacia los jefes o líderes de departamento.

Según el mito, es la imagen que tiene Pigmalión de Galatea viva la que propicia que Venus le conceda su súplica. Aunque el objetivo parecía imposible de conseguir, el monarca tenía clara su meta y la visualizaba constantemente.

Aplicado al mundo laboral, el mito de Galatea nos dice que, la productividad de los empleados depende, en gran medida, de la imagen que sus superiores tengan de ellos. Así, cuando el líder del equipo inicia un proyecto pensando que sus colaboradores estarán a la altura y darán lo mejor de sí mismos, las probabilidades de que esto suceda crecerán exponencialmente.

También puede interesarte:  5 retos de la Administración de Recursos Humanos

En otras palabras, unas altas expectativas combinadas con una gran confianza en los empleados harán que estos crean también en sus posibilidades dentro de la empresa.

De lo contrario, un jefe desconfiado que infravalora a su equipo terminará por desmotivar a sus empleados de forma que, a largo plazo, no se alcanzarán los objetivos fijados.

Por lo tanto, la actitud del directivo con respecto a los subalternos definirá la capacidad de estos de dar lo mejor de sí mismos. Es importante recalcar el efecto negativo que tienen las etiquetas estigmatizantes sobre determinados empleados como las “vago”, “conformista” o “del montón”. 

Efecto Galatea y motivación

A lo largo de la vida profesional es posible que los trabajadores se sientan estancados y terminen por perder toda motivación para avanzar en su carrera. Esto se debe, en muchos casos, a que los empleados no tienen un objetivo claro que deseen alcanzar dentro del ámbito laboral.

Por ello, el efecto Galatea recae también sobre la motivación. Los empleados que tienen una meta fija y que la visualizan a menuda como una consecución de su vida profesional, tienen a mantener una motivación elevada. En otras palabras, marcar un objetivo profesional a largo plazo y visualizarnos como individuos capaces de lograrlo supone una motivación extra para mejorar día a día en nuestras tareas.

Si, además, el empleado siente que sus superiores tienen una imagen positiva de él y grandes expectativas en su futuro laboral, entonces la motivación sea extra ya que, de alguna forma, se siente motivado a demostrar que puede cumplir con lo que los demás esperan de él. 

Cómo fomentar el efecto Galatea en tu empresa

Ofrece oportunidades que planteen desafíos a tu equipo

Según el efecto Galatea, cuanto más reto suponga una meta, más importancia tendrá la capacidad de visualización de cara a su consecución. Por ello, es primordial que establezcas metas complicadas a tu equipo, para convertirlas en una especie de reto que motive conseguir.

Hay que tener cierta precaución pues, aunque las metas tengan que suponer desafíos, se deben establecer escalonadamente, de menos dificultad a mayor, asegurándonos siempre de que el equipo avanza de forma exitosa etapa tras etapa, sin saltarse ningún paso en el proceso.

Proporciona talleres de coaching

Dar asesoramiento individual a cada empleado en materia de motivación es una buena herramienta para fomentar el efecto Galatea en nuestras filas. Asegúrate de dotar a tu equipo de un espacio seguro y del tiempo necesario para desarrollar la formación.

Aquí, los empleados recibirán una noción de cómo adentrarse en la visualización como herramienta para avanzar en su carrera laboral.

Da un feedback efectivo

Para que un empleado sepa si progresa de forma adecuada en su carrera, es necesario que reciba periódicamente una evalución sobre su desempeño que le ayude a identificar sus fortalezas y debilidades para así, enfocar mejor sus esfuerzos.

Cómo evaluar a cada individuo puede ser una tarea larga y compleja, lo mejor para agilizar el proceso, es contar con un software de evaluaciones como el que ofrece Bizneo HR.

Se trata de una herramienta destinada a analizar el talento de los profesionales de nuestra empresa. Entre sus principales beneficios encontramos una mayor facilidad para identificar el talento, la oportunidad de fomentar los valores corporativos enfocados a la cultura de la participación y, finalmente, ayudar a tus empleados a asumir nuevas estrategias y demostrar su potencial día a día.

Gracias a estas evaluaciones, el equipo de Recursos Humanos podrá darle a cada empleado un feedback claro y conciso sobre su desempeño, así como ciertos puntos clave sobre los que trabajar para sacar lo mejor de su talento.

Título de la imagen

Reconoce los logros de tu equipo para fomentar el efecto Galatea

Para que el efecto Galatea funcione, es importante mantener una comunicación positiva activa. Es decir, debemos tener como prioridad dar el reconocimiento necesario al buen hacer de nuestros profesionales para que estos perciban más fácilmente, la confianza que la compañía tiene depositada sobre ellos.

Proyectar nuestras expectativas sobre el empleado para por felicitare por el trabajo bien hecho y animarlo a que se proponga nuevas metas desafiantes. 

Dejar un comentario.