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Qué es el Coaching Empresarial | ¡Practícalo!

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El coaching empresarial está enfocado en incentivar el trabajo en equipo y ayudar al crecimiento personal a través de diversas técnicas aplicadas de manera grupal o individual.

Motivar a los empleados para que sean más productivos e implantar técnicas para tal fin es una de las labores de cualquier buen departamento de Recursos Humanos que se precie. Sin embargo, para conseguirlo deberemos poner en marcha una serie de estrategias entre las que se encuentra el Coaching Empresarial. Pero vayamos con más detalles.

Qué es el coaching laboral

El coaching empresarial una innovadora técnica que, a través de una serie de herramientas y valores como la empatía, fomenta la revisión de las virtudes del personal de una empresa y plantea objetivos individuales y grupales para ayudar a crecer a la organización.

Y es que una empresa es un cúmulo de recursos, herramientas y talentos representados a través de personas. Aunque es posible que las distintas áreas de la organización se encuentren bien integradas –y que tal situación derive en resultados positivos– esto no quiere decir que se esté aprovechando al máximo el potencial de las personas o los equipos. Para conseguirlo nació el coaching laboral.

Tipos de coaching empresarial

El coaching empresarial ha crecido y evolucionado en los últimos años. Encontramos tantos tipos y modalidades como organizaciones existen. Y es que se trata de una técnica capaz de adaptarse a dinámicas específicas de acuerdo con los requerimientos de la institución.

Muchas de las dinámicas del coaching empresarial suelen estar enfocadas a grupos. Sin embargo, el coaching laboral también se utiliza de forma individual. Por ejemplo, por un candidato particular que desea prepararse para una oportunidad laboral y potenciar sus virtudes. En cualquier caso, encontramos hasta 6 tipos de coaching empresarial distintos. A saber:

  • Coaching Ejecutivo: como su propio nombre indica, se trata de un coaching pensado para líderes o ejecutivos. Su objetivo es facilitar todas aquellas cuestiones relacionadas con la dirección y el liderazgo, poniendo el foco en las habilidades sociales y las relaciones interpersonales.
  • Coaching Laboral/Personal: se trata del coaching empresarial al que nos hemos referido al inicio del apartado. Lo demanda aquella persona que quiere mejorar su desempeño o que ha perdido la motivación. 
  • De liderazgo: si bien puede confundirse con el coaching empresarial ejecutivo, este tipo de coaching laboral no está dirigido exclusivamente a personas en posiciones de mando. Lo que busca es fomentar y generar esas habilidades en los individuos para que puedan asumirlas.
  • De innovación: se centra en la creatividad y en la generación de nuevas ideas que permitan hacer crecer a la empresa. 
  • Organizacional: el objetivo de este coaching empresarial es mejorar la comunicación entre las diferentes partes de la empresa. Se trata de una técnica cuyos resultados proporcionan a los directivos herramientas para gestionar el talento interno y aumentar la productividad.
  • De desarrollo de equipos: para mejorar el rendimiento de los equipos de la organización. Resulta de gran ayuda en empresas con gran rotación, cuando se ha producido una reestructuración de la plantilla, etcétera.

Bases del coaching empresarial

Para realizar un buen coaching empresarial es importante apoyarse en dos premisas básicas.

  • El conocimiento: es necesario entender cuáles son las características, habilidades y potencial de las personas con las que se trabaja. Esto permite reconocer hacia dónde debe enfocarse el asesoramiento, centrarse en él y generar resultados medibles a través de diversas técnicas y dinámicas.  
  • Las relaciones: directa o indirectamente, el coaching empresarial se basa en cuán productiva y eficaz sea la relación entre las personas y el equipo en el que se integra. Fomentar una relación de confianza, honesta y cercana es importante porque permite reconocer de mejor manera las fortalezas y debilidades de un grupo o persona y, con base en ello, trabajar para mejor o preservar distintos aspectos en favor de la dinámica laboral. Por eso precisamente es imprescindible que el coach tenga también esta relación con la plantilla.

Objetivos del coaching empresarial

Las metas del coaching laboral pueden distribuirse en dos áreas: la personal y la profesional. El crecimiento de una influye positivamente en otra, y viceversa. Entre los objetivos concretos del coaching empresarial se encuentran:

  • Crecimiento personal: el coach evaluará a la persona o grupo de trabajo para intentar que cada miembro confíe y potencie sus virtudes.
  • Mejorar el espíritu de trabajo: a partir del desarrollo personal, el especialista fomentará la integración del equipo para que juntos puedan alcanzar mayores objetivos. Es importante el esfuerzo en conjunto porque genera compromiso y empatía entre los miembros. El coaching laboral debe apoyarse en diversas estrategias y conocimientos para potenciar este aspecto.
  • Crear sentido de pertenencia: encontramos empresas en las que la rotación laboral es alta y, por la misma razón, sus equipos de trabajo no están integrados. Eso propicia que las personas no se sientan identificadas con la organización y, por tanto, sean menos productivas. Impulsar el sentido de pertenencia es una tarea clave dentro del coaching empresarial. 
  • Mejorar la comunicación: las empresas no están formadas por islas ni departamentos independientes. La comunicación es esencial para fomentar las relaciones de trabajo. Su buen uso y el establecimiento de rutinas para cultivarla facilita los procesos internos, influye positivamente en la productividad y mejora el compromiso entre compañeros y con la empresa.
  • Gestión de errores: toda relación humana está expuesta a roces. La tarea del coaching laboral es insistir en que, si se presentan, deben asumirse como una oportunidad para crecer.  
  • Liderazgo: la empresa y los grupos de trabajo deben contar con una persona que asuma el mando. El coaching empresarial es capaz de mejorar el liderazgo fomentando en aquellas personas que las tengan, estas habilidades y dotes de “mando”.

4 ventajas del coaching empresarial

El asesoramiento del coach laboral genera mejoras en distintos aspectos de la empresa. Entre ellos se encuentran las siguientes:

Mejores relaciones laborales

Al fomentar la adecuada comunicación entre las personas que conforman el equipo de trabajo o la empresa entera, el coaching empresarial mejora las relaciones humanas. Esto impacta positivamente en la dinámica cotidiana y en el clima laboral.

Un equipo de trabajo basado en buenas relaciones labores puede alcanzar mejores resultados y propiciar una dinámica de trabajo agradable en la que los distintos componentes se sientan cómodos e identificados.

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Diagnóstico de problemas

El coaching empresarial propicia que los integrantes del equipo de trabajo sean conscientes de sus fortalezas y debilidades. Esto facilita la detección de problemas internos y debilidades dentro de la organización, sobre todo aquellos que se producen durante la ejecución del trabajo. Y, consecuentemente, hace más sencilla la toma de decisiones enfocadas a mejorar y evitarlos.

Desarrollo del talento individual

Uno de los objetivos del coaching empresarial es que cada persona dentro de la organización sepa qué está aportando, cuál es su misión y de qué manera puede crecer dentro de la empresa. Para lograrlo, lleva a cabo una evaluación orientada a descubrir cuáles son las virtudes y deficiencias de cada individuo.

Su tarea es aumentar la confianza de esa persona y que se apoye en sus fortalezas para aportar a sus compañeros de trabajo y a la organización. Por eso se considera que uno de los beneficios del coaching laboral es fomentar el desarrollo de las capacidades individuales para sumar a la empresa.

El coaching empresarial reduce el estrés

Aunque sea un factor que pueda pasar desapercibido, el coaching laboral ayuda a generar un clima de trabajo grato y agradable al propiciar un buen ambiente laboral basado en la correcta comunicación, un equipo de trabajo que es consciente de sus virtudes y que trabaja con base en ellas.

Esto facilita la consecución de tareas, que los miembros de la empresa no se sobrecarguen de trabajo y que sientan que sus capacidades influyen de manera positiva en la dinámica empresarial.

4 técnicas del coaching empresarial

No hay una sola manera de implementar el coaching laboral. Por eso se tienen en cuenta distintas técnicas que se pueden aplicar dependiendo de los objetivos planteados que sea desea alcanzar.

  • Cuestionario. Previo a una sesión de coaching, el especialista realizará un cuestionario a los participantes. La intención con este cuestionario, normalmente breve, está enfocado en repasar procesos. En ese análisis se descubren avances y obstáculos a través de los cuales se puede progresar en el nuevo encuentro. Esto no solo permite refrescar logros sino también reconocer cuáles son las fallas sobre las que hay que seguir trabajando. Esta técnica del coaching empresarial hace que cada encuentro sea más efectivo.
  • Compartir los resultados. Al tratarse de dinámicas de trabajo y de la búsqueda del crecimiento individual en pro de los beneficios del grupo. Al compartir los avances de las dinámicas, se construye una sinergia positiva a través de la cual los participantes avanzan y comparten cuánto han crecido a través del proceso. El coaching laboral realiza esta dinámica con el objetivo de fomentar la confianza y la integración entre los participantes.
  • La escritura. Expresarse de esta manera es una manera de asentar los objetivos, de “materializarlos”. El coaching empresarial fomenta esta práctica relacionándola con metas y virtudes sobre los que seguir trabajando o apoyarse para crecer. Esto permite fijar propósitos, con la constancia y la repetición de la técnica, para revisar cómo evoluciona la persona en pro de lograrlos. Se sugiere que estos planes tengan distintas escalas, con aspiraciones en el inmediato, mediano y largo plazo.
  • Monitoreo del proceso. Está relacionado con la anterior técnica, aunque no es la única manera de revisar cómo avanza la guía del coaching empresarial. Su constante revisión, con base en los objetivos planteados, permite advertir si las dinámicas y los recursos aplicados están dando resultados o no. Para ello se usan cuestionarios o dinámicas de diálogo para medir si las personas son conscientes de sus avances y objetivos. Esta técnica del coaching empresarial no solo permite la evaluación del proceso como un todo sino también permite ver cómo está desenvolviéndose cada persona.  

Pilares del coaching empresarial

Si bien el coaching empresarial tiene distintas aristas, hay una serie de valores que deben estar presentes en su implementación.

  1. Claridad. Es esencial durante la comunicación entre el coach y las personas que reciben la asesoría. Si las ideas no se expresan de forma precisa, es posible que los resultados no se logren dentro del tiempo y forma deseada. Ambas partes experimentarán un estancamiento que afectará a los resultados.
  2. Feedback. Para alcanzar las metas deseadas, es necesario un constante intercambio de información entre el coach laboral y los participantes de la sesión, para poder retroalimentarse y revisar el estado en el que se encuentra la dinámica.
  3. Empatía. Conectar con el otro es un aspecto clave. Por eso el coaching laboral debe centrar esfuerzos en lograrlo, en hacer que cada persona confíe y sienta que el especialista realmente entiende su situación, necesidades y aspiraciones. Lograr reconocer las inquietudes, dudas y metas de los participantes en la dinámica es esencial.
  4.  Confianza. Para lograr objetivos en el corto, mediano y largo plazo, este valor es una base de la que dependen los resultados. El coaching empresarial realizará esfuerzos y aplicará técnicas para generar confianza y comodidad en el otro, con la intención de fomentar interacciones honestas y sinceras en las distintas etapas del proceso.
  5. Confidencialidad. Durante el coaching empresarial se puede llevar a manejar información sensible. Conservarla en un ámbito privado permite generar confianza en la otra persona.
  6. Tenacidad. El coaching laboral no es una tarea lineal. Pueden presentarse distintas circunstancias y obstáculos que afecten el proceso. Por eso el coaching empresarial debe estar capacitado para adaptarse a las distintas situaciones sin perder el foco en sus objetivos.
  7. Apoyo. Para lograr los resultados esperados, es clave que el coach fomente la autoestima y la confianza en cada uno de los participantes. Su figura se presenta como un medio hacia la mejor versión de cada empleado.

La figura del coach laboral

El coaching en las empresas puede llevarse a cabo a través de la figura del coach laboral, un profesional que pondrá en marcha una serie de técnicas y dinámicas –tanto personales como grupales– para fomentar la integración laboral y personal de la plantilla.

Al cubrir estas áreas, tanto el equipo de trabajo como sus miembros específicos tienden a sentirse mucho más cómodos y satisfechos dentro de la organización. Esto, a su vez, propicia un mayor compromiso y responsabilidad; e incrementa el rendimiento general de la organización.

El coach empresarial se encuentra capacitado para reconocer cuál es el potencial de un equipo de trabajo y sus miembros e incentivar su crecimiento a partir de sus puntos fuertes y habilidades. Se centrará en impulsar las virtudes individuales o grupales para consolidarlas dentro de la dinámica de trabajo.

En definitiva y como si se tratara de un deporte, a través del coaching laboral se gestionan los recursos de una organización para que, integrados, puedan ofrecer su mayor rendimiento, favoreciendo tanto a la institución como a los miembros de ese equipo. 

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