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Las 21 leyes irrefutables del liderazgo

Las 21 leyes fundamentales del liderazgo ayudan a conseguirlo.

Ser un buen líder no es una tarea precisamente sencilla, especialmente en el volátil contexto actual. Las 21 leyes fundamentales del liderazgo ayudan a conseguirlo.

El liderazgo ha generado una considerable literatura más o menos científica a lo largo de la historia. No es para menos si se tiene en cuenta el papel que cumplen los líderes en cualquier proyecto humano y del impacto que sus decisiones pueden tener en quienes les rodean. Es por eso que no resulta nada fácil definir al líder ideal. En su lugar, el escritor norteamericano John C. Maxwell formuló las 21 leyes irrefutables del liderazgo.

Se trata de una larga lista de principios que, a su juicio, garantizan un modelo de liderazgo sólido en cualquier circunstancia. Implementar una filosofía corporativa a toda la plantilla.

1. Ley del límite

La primera de estas 21 leyes irrefutables del liderazgo de Maxwell no podría ser más estimulante: tu capacidad para ejercer el liderazgo establecerá los límites de tu carrera profesional. Dicho de otro modo, solo si consigues ejercer un liderazgo efectivo y constructivo podrás alcanzar un mayor nivel de desarrollo laboral o, incluso, personal.  La lectura más evidente de esta ley es que todos aquellos que deseen tener éxito en la vida deberían trabajar sus dotes de liderazgo.

2. Ley de la influencia

El valor de un líder viene determinado por el número de personas sobre las que es capaz de influir de manera decisiva. En ocasiones, el rol del líder se confunde con el del administrador del negocio. Es posible que este último sea un gran gestor –incluso el mejor- pero ello no le garantiza la capacidad de influir sobre los empleados. Los líderes pueden movilizar a los equipos humanos en la dirección que estimen oportuna.

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3. Ley del proceso

El liderazgo más exitoso nunca llega de manera repentina. Es el resultado de un proceso relativamente largo durante el cual el líder ha “madurado” sus habilidades y competencias. No es casual que un porcentaje muy significativo de los grandes líderes se encuentren en una fase bastante avanzada de su carrera profesional. Ello no resulta óbice para que puedan existir líderes jóvenes e igualmente capaces si han sido constantes en su aprendizaje.

4. Ley de la navegación

Ponerse al timón de una embarcación es relativamente sencillo si esta se encuentra ya en alta mar. Ahora bien, cuando se trata de conducir el buque a buen puerto, la experiencia previa, los conocimientos adquiridos y las competencias personales son esenciales para conseguirlo. 

Además, los líderes deben ser capaces de ver más allá de lo que tienen justo delante de ellos. No hay que olvidar que el resto de los profesionales esperan que el líder marque la hoja de ruta a seguir.

5. Ley de E. F. Hutton

“Cuando el verdadero líder habla, las personas escuchan”. La frase no es de Maxwell sino de E. F. Hutton, un financiero estadounidense del s. XX, pero no necesita excesivas aclaraciones. El liderazgo es conocido y respetado por todos, de ahí que se preste atención a cualquier intervención de quien lo detenta. Esta ley es, al mismo tiempo, un buen sistema para reconocer a los mejores líderes.

6. Ley del terreno firme

Los trabajadores ven en los líderes una suerte de punto de referencia al que pueden acudir siempre que lo necesiten. Es necesario, por tanto, que el líder sea cercano y que genere confianza entre los empleados. Claro que esto no siempre es fácil de conseguir, por lo que los líderes deben ser cuidadosos a la hora de conservar la confianza de sus subordinados. Es su mejor activo para conseguir los objetivos propuestos.

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7. Ley del respeto

Ser respetado no equivale a ser temido. Los líderes que generan temor entre los equipos que están a su cargo no ejercen su rol de manera efectiva, puesto que someten a los empleados a altos niveles de tensión y esto puede impactar negativamente en los resultados. Un carácter fuerte se observa en la resolución para afrontar los problemas, la constancia en el trabajo y la perseverancia en los proyectos más complejos.

8. Ley de la intuición

Por definición, la intuición no puede aprenderse ni imitarse. Sin embargo, se trata de una de las cualidades más valoradas en cualquier líder. El liderazgo requiere de preparación y de una buena estrategia a largo plazo. Con todo, muchos de estos planes acabarán resolviéndose de manera exitosa gracias a la intuición de los líderes. Por ello, la capacidad para analizar los diferentes escenarios y adoptar la mejor decisión también es una nota común a los mejores líderes.

9. Ley del magnetismo

El líder no necesita convencer a los demás para que realicen una determinada tarea o para que se embarquen con él en un nuevo proyecto. Sencillamente, comunica sus planes y el resto de los profesionales se suman a su iniciativa por puro magnetismo. Esta capacidad de atracción necesita tiempo para construirse pero es uno de los principales valores del liderazgo.

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10. Ley de la conexión

Esta es una de las 21 leyes irrefutables del liderazgo que demuestra la vigencia del decálogo de Maxwell, dado que parece hecha a medida de una de las últimas tendencias en este campo: el liderazgo emocional. 

Los líderes no pueden ocuparse solamente de las cuestiones económicas o laborales, también deben establecer una conexión con sus empleados a nivel emocional. Identificar correctamente el estado de ánimo de los trabajadores y pulsar las teclas correctas para maximizar su rendimiento es fundamental en el liderazgo del s. XXI.

11. Ley del círculo interno

Una interpretación incorrecta de las leyes anteriores podría llevar a pensar que los líderes aspiran a “controlar” a todos los empleados y a sumar el mayor número posible de profesionales a su proyecto. 

Nada más lejos de la realidad. Los líderes trabajan mejor cuando se rodean por un círculo muy cercano y no necesariamente numeroso de colaboradores. Estos trabajadores coinciden plenamente con el criterio del líder y saben cómo responder a sus estímulos. Otra forma de ver esta ley es que no tiene ningún sentido emplear tiempo y recursos en colaborar con perfiles incompatibles o directamente negativos.

12. Ley de la entrega de la responsabilidad

Cualquier profesional que haya desempeñado cargos de especial responsabilidad sabe lo difícil que puede llegar a ser la delegación de parte de sus tareas. Los líderes están obligados a hacerlos para que el volumen de trabajo no les sobrepase. 

Por consiguiente, deben escoger cuidadosamente a sus colaboradores y confiar en su valía. La delegación o entrega de responsabilidades lleva implícita la autonomía de las personas elegidas, por lo que el líder no tratará de controlar permanentemente su trabajo.

13. Ley de la reproducción

Una de las conductas negativas más comunes entre los líderes es el recelo ante la posibilidad de que surja un liderazgo más potente en su entorno de trabajo y que implique, finalmente, su sustitución. El buen líder no solo no puede temer esta eventualidad sino que debe favorecer el talento de sus subordinados, sirviendo como un espejo para que los demás reproduzcan sus actitudes y estrategias.

14. Ley del convencimiento

¿Qué sucede primero? ¿Los empleados siguen al líder porque acierta o porque están convencidos de que va a acertar? Lo segundo es, sin duda, mucho más deseable, puesto que implica que los trabajadores confían en el criterio y en la visión del líder

Sin embargo, para llegar a este estadio es necesario haber desarrollado plenamente una imagen de seguridad y efectividad que “convenza” al resto del equipo. A partir de ahí, será la visión del líder y no sus aciertos la que movilice a los empleados.

15. Ley de la victoria, una de las 21 leyes irrefutables del liderazgo

La búsqueda del triunfo es consustancial al liderazgo. Todas las estrategias del líder van encaminadas a alcanzar los objetivos previstos y, si cabe, a mejorarlos. Cuando eso no sucede se impone una reflexión en profundidad para que no vuelva a suceder. 

Paralelamente, los líderes se preocupan por la mejora de sus equipos, lo cual contribuye a una mayor realización de los empleados a su cargo. Al fin y al cabo, todos creen que pueden ganar cuando el líder es convincente y motivador.

16. Ley de la inercia

Poner en marcha un nuevo proyecto o tomar las riendas de un equipo de profesionales recién formado no es precisamente sencillo. El líder debe esforzarse al máximo para alcanzar la velocidad deseada y comenzar a registrar resultados positivos. 

Eso sí, cuando el proyecto está en marcha, conviene evitar que aminore el ritmo de trabajo o que se pierda la ambición y/o la motivación de los empleados. Es prioritario conservar la inercia.

17. Ley de las prioridades

No todas las actividades que se realizan en una empresa son igualmente prioritarias en un momento dado. El líder debe jerarquizar las tareas a completar en función de su relevancia para el proyecto. Para identificar correctamente las prioridades, algunos líderes recurren a la técnica 80/20, consistente en dedicar el 80% del tiempo al 20% de las tareas más estratégicas.

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18. Ley del sacrificio

Recuperando la idea de que la construcción del liderazgo es un proceso a largo plazo, los líderes deben asumir que, en algún momento, tendrán que hacer sacrificios para progresar correctamente en su carrera. 

Quizá deban encajar una pérdida de responsabilidades o el empeoramiento de sus condiciones laborales. Si el objetivo último compensa los sacrificios, estos deben aceptarse bajo la premisa de que un paso atrás puede ir seguido por dos hacia adelante.

19. Ley de la oportunidad

¿Existen las casualidades? Más bien, existe la posibilidad de estar en el sitio adecuado en el momento oportuno. Los líderes están obligados a aprovechar las oportunidades cuando estas se presenten. Esto significa incurrir en ciertos riesgos, bien por los recursos financieros que se van a emplear, bien por el tiempo que se va a dejar de dedicar a otras tareas. 

Por lo tanto, los líderes han de tomar la decisión correcta cuando se den las circunstancias más apropiadas. Lógicamente, en más de una ocasión fallarán los tiempos o la decisión no será tan acertada como se había pensado. Esto puede verse como el coste de oportunidad.

20. Ley del crecimiento explosivo

Esta ley es, en realidad, la segunda parte de la ley número 13 (“Ley de la reproducción”). Para que una compañía experimente un salto cualitativo más destacado no basta con conducir y formar a los empleados, también hay que dedicar tiempo a promocionar a los líderes del mañana

21. Ley de la herencia

Para concluir, resulta imposible no pensar en cuál será el legado que dejará el líder tras su paso por la empresa. Es posible que esta figura haya recibido elogiosos comentarios durante su etapa en la compañía pero la valoración definitiva de su trabajo llegará cuando ya no forme parte de la misma

Será entonces cuando se compruebe si su legado es una empresa mejor, igual o peor que la que recibió. Huelga señalar que los grandes líderes dejan siempre una herencia positiva.

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1 comentario

  • Importantes
    1-Ley del proceso donde el líder va adquiriendo mayores la experiencias que le permitan desarrollar más sus habilidades y por ende colaborar a sus compañeros
    2- Ley del Respeto donde el líder resuelve conflictos con respeto, sin ser temido, estableciendo una buena comunicación con cada uno
    3- Ley de la oportunidad donde los líderes están obligados a aprovechar las oportunidades cuando estas se presenten.

    Menos importantes
    1-Ley de E. F Hutton. A pesar de que el líder es conocido y respetado por todos, la idea no es hablar y hablar para que los otros escuchen para conseguir los objetivos propuestos
    2-Ley del magnetismo. Un líder no necesita convencer
    3- Ley del la herencia. No es tan importante la valoración del líder cuando ya no este

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